Con la mirada en mi sueño. Formación Universitaria.

En esta oportunidad quisiera compartirles información que considero muy valiosa ya que es la base para lograr mi sueño de ser profesora de adultos en la universidad o de adultos que deseen finalizar sus estudios secundarios. Sé que es muy probable que alguno de mis lectores tenga aspiraciones similares y con gusto quisiera expresar mi sentir.

La principal razón por la que he decidido compartir este compendio de pensamientos y aportes es porque deseo ser una profesora que transmita amor por los conocimientos que transmita. Además deseo ser una profesora que deje una huella en sus estudiantes y la razón por la cual algún día, se detengan a pensar por lo menos un minuto, quién les enseñó y cómo aprendieron.

La formación universitaria es de suma importancia para la creación de profesionales integrales que contribuyan al avance del país en todas las ciencias. Esta formación no puede considerarse estática o invariable. El docente debe aprender nuevas tecnologías pare luego aprender a enseñar a través de esas tecnologías. Ese proceso no será inmediato, será gradual así como cualquier otra estrategia de enseñanza donde los resultados no se observan dos días después, sino que conllevan un ciclo de cambios y resultados.

La educación universitaria por ser dirigida hacia adultos debe centrarse en ellos.  Hay muchísimas prácticas que deben evaluarse y de esa manera se identificarán aquellas que impactan positivamente en el aprendizaje del individuo. A los adultos se les debe dejar claro desde un principio, las metas a cumplir en una asignatura. Generalmente, los adultos no tienen tiempo para ocio, y si han considerado una formación universitaria, tratarán a toda costa, lograr sus objetivos lo más pronto posible, ya sea concentrándose más, integrando nuevas tecnologías, consultando con su profesor, investigando actividades donde puedan comprobar teorías y otros medios.

Lo profesores universitarios tienen una tarea muy importante pues deben plantearse métodos y estrategias  que fomenten el interés y conlleven a un aprendizaje sinérgico en los estudiantes. Las clases magistrales no pueden ser el único método de enseñanza. Los profesores deben actualizar las estrategias utilizadas para impartir los conocimientos.  La búsqueda por la excelencia debe lograrse con la misma disciplina que el profesor le exija resultados al estudiante.

“Todo el personal docente de los centros de enseñanza superior en 2020 deberá haber recibido formación pedagógica certificada. La formación continua del profesorado ha de ser un requisito para los profesores de la enseñanza superior”. (EUROPEAN COMISSION, 2013, pág. 4).

Considero muy oportuno lo emitido por el EUROPEAN COMISSION, 2013. Ser profesor no puede considerarse una profesión que no evoluciona ni se moderniza. El profesorado es una profesión cuyo impacto en la sociedad es invaluable. La educación debe construirse a partir de sus métodos y la evolución de la visión generará cambios positivos siempre que se conserve el enfoque de formador.

Los estudiantes logran satisfacción al comprender el uso de sus conocimientos, la aplicación de los mismos. Resulta de gran valor para el profesional poder formular soluciones a problemas y proyectos que le brinden sentido a conceptos escuchados en una clase magistral.

Un concepto que no quisiera dejar por fuera y realmente deseo compartir es la importancia de la evaluación en la formación universitaria. Evaluar y calificar no deben confundirse como sinónimos. La evaluación es un proceso que no puede lograrse sino es a través del análisis, recolección de información, toma de decisiones, la valoración de la información. Al lograr evaluar todos estos puntos podemos emitir juicios sobre el grado final de los conocimientos transmitidos y el nivel enseñanza alcanzado a partir de resultados esperados.

Es muy importante que el estudiante forme parte de la evaluación. El profesor debe incluirlo como crítico del conocimiento adquirido y una vez más el estudiante puede llegar a reconocer sus errores, lo cual más allá de ser algo negativo sería algo productivo, pues al final a pesar de la confusión, si el estudiante reconoce su falla y la entiende, el propósito de aprender, se logra.  

Considero que acercándome a mi meta, de ser profesora, valoro más el término evaluar y no lo confundiré con calificar, pues calificar es un término que deja por fuera muchos aspectos de gran valor para un profesional. La nota, no es lo que debe perseguir un profesor, un profesor debe buscar un cambio en los modelos mentales del estudiante.

Referencia:

Porlán Rafael. (2018). Enseñanza Universitaria: Cómo mejorarla. Ediciones Morata.

Stone Wiske Martha. (1999). Enseñar para la comprensión. Editorial PAIDÓS.

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